CREEPYPASTA – No Abras la Puerta

Era verano, más concretamente agosto. Mis padres se habían ido y mi hermana estaba en casa de su mejor amiga. Me había quedado solo en casa, no me considero alguien muy asustadizo, ni tampoco soy alguien que crea en los creepypastas normalmente. Solo tenía claro que iba a ser una tarde más o menos aburrida, como yo era el que tenía que cuidar la casa no podía irme al parque con mis amigos, por lo tanto, tendría que quedarme aquí, cuidando de estad sitio. Tenía la conciencia tranquila cuando mis padres y mi hermana s fueron. Tan solo me quede en la habitación de estudio y me puse a ver cosas aleatorias en internet. Pasaron unas horas, horas viendo cosas aburridas. De vez en cuando se oían ruidos por la casa, ladridos de mi perro sin razón aparente, un estruendo repentino pero pequeño y casi inaudible. Pero yo como no creía en estas cosas lo ignoré totalmente… que idiota era en aquellos tiempos.  Al cabo de unas horas llego un fiel amigo mío (no voy a poner su nombre). Sabía que debería haber estado solo en mi casa para cuando los horrores llegaron aquel día. El no tenía la culpa de ello ni se merecía morir de la forma en que lo hizo. Le abrí la puerta cortésmente y le invite a pasar a mi habitación. El era alguien muy risueño, nunca estaba de mal humor y también era alguien en que podía confiar si es que pasaba algo. Le deje el portátil de mi hermana, le advertí que no hiciera muchas cosas con el ya que se enfadaría si descubriera que estaban toqueteando su ordenador. Pasamos unos segundos hablando para luego pasar a minutos en los que cogimos el ordenador, nos comentábamos cosas, nos enseñábamos videos en YouTube y mirábamos nuestras redes sociales con total normalidad. De nuevo, me encantaría que él no hubiera estado aquella tarde, ese día, paso algo que ninguno de nosotros sabía que iba a pasar. El, respecto a los creepypastas como  ¨Jeff the Killer¨ o ¨Slenderman¨ era muy creyente. Solía creer en ese tipo de cosas y yo la verdad pensaba que no estaba mal. El  honestamente era alguien un poco asustadizo, y de nuevo, no lo culpo por ello. Yo mismo me convertí en asustadizo cuando paso aquello. Oímos un ruido, esta vez era algo que no era normal, como un cristal rompiéndose. El ruido nos asusto tanto a mí como a él. Nos quedamos allí sentados, algo intranquilos pero de nuevo, los valimos a escuchar. Tanto él como yo estábamos asustados, o como habríamos dicho ¨cagados¨ cerramos la puerta, pensé que lo mejor sería quedarnos ahí hasta que mis padres volvieran y explicarles las cosas a ellos. El decidió ir. Me quede sentado, esperando pacientemente. Después de unos minutos que ara mi parecieron más que horas el volvió. No estaba tranquilo pero tampoco estaba nervioso, decidí no hablar sobre el tema. El cerró la puerta y se puso a ver cosas en internet. No os lo he dicho antes pero mi amigo se caracteriza por ser alguien muy hablador, era alguien que si tenía que decir algo lo decía y no de una manera muy… educada. No lo voy a ocultar, tanto el como yo solíamos utilizar un lenguaje soez. De nuevo seguimos con ver videos en internet pero como he dicho antes el no estaba hablando mucho, me extrañó un poco pero no me preocupó mucho, y de nuevo, fui un idiota por no preocuparme y ni siquiera preguntarle acerca de lo que él vio. Pasaron aproximadamente unos treinta minutos, tanto él como yo teníamos sed, así que mi amigo con algo de temor en su cuerpo abrió la puerta. No había nada, deje escapar una pequeña sonrisa para después decirle:

-¿Qué esperabas, que hubiera un fantasma?

En el fondo yo también tenía miedo pero lo oculte en un intento de ser valiente, de nuevo fui un completo idiota. El tan solo me miro de manera algo extraña. Bajamos a la parte baja de mi casa y allí fuimos al baño donde cogimos algo de agua. Pero ocurrió algo, ese algo fue el principio del fin. Una tienda de campaña de color beige estaba en el pasillo de la planta baja. Nos miramos algo extrañados, no tenía tiendas de campaña en mi casa. Pero entonces, vi algo, o mejor dicho vimos algo que nos dejo temblando. La ventana del salón (que se podía ver del pasillo porque estaba abierta) estaba totalmente destrozada, con muchos cristales rotos por el suelo. Gemí de miedo al igual que mi amigo. Teníamos que salir, salir de allí lo más rápido posible. Da igual que mi casa corriera peligro, quien corría peligro éramos nosotros en aquel lugar, nos giramos y vimos una luz, una luz preciosa que luego se tornó en oscuridad. Pudimos ver la cara, la cara de aquella horrible cosa. Estaba lleno de sangre, por toda la cara, si eso que vimos se podía llamar cara. En realidad parecía como si aquella cosa hubiera recibido una paliza, no tenía ojos, sus cuencas estaban vacías y sus labios, rajados totalmente de oreja a oreja. Bueno, mejor dicho, aquel corte le cruzaba la cara en forma de sonrisa siniestra, porque no tenía orejas. Intentamos salir de allí, pero era demasiado tarde. El cogió a mi amigo, y no pude hacer nada. Solo subí las escaleras. No pude saber que pasaba pero de nuevo corrí a m habitación y cerré la puerta. Oía gritos aterradores y de repente esos, gritos cesaron. No sabía que había pasado con mi amigo, pero entonces la puerta se abrió de golpe, vi a mi amigo tirado en el suelo, para luego levantarse con la cara llena de sangre. Entonces vi aparecer a aquel tipo, y no solo eso, sino también a otras personas iguales. Gemí de miedo e intente escapar de nuevo, pero de nuevo todo fue un fracaso… Acabe igual que mi amigo, vi a otras personas iguales que nosotros, con toda la cara llena de sangre al igual que la mía. Sin saber que pasaba sentía la interna necesidad de matar a alguien. No podía hablar, tan solo cogí un cuchillo y yo, junto con mis nuevos amigos, hemos descubierto algo, cualquiera que lea esta historia estará condenado al mismo destino que nosotros… y te lo advertiré

NO ABRAS LA PUERTA, TE ESTAMOS VIENDO

Si encuentras una tienda de campaña solo podrás huir y fracasar en el intento. Pero aun así, te reto, te reto a huir de nosotros. Ten cuidado, podríamos aparecer detrás de ti ahora mismo pero… sería malgastar el tiempo intentando atraparte. Pero ¿Por qué no? ¿Por qué no matarte?   …porque esperaré hasta cuando duermas y recuerda… no abras la puerta…

11 respuestas a “CREEPYPASTA – No Abras la Puerta”

  1. ñofff, genial, ves?, esto si me cago, de hecho mire hacia atras varias veces, joder, estoy con «ese calorcito en la barriga», me cuadro me cuadro
    like!

  2. me alegro que te haya gustado, mas tarde, o mañana voy a subir mas historias como esa, y tambien estoy preparando un top con numeros telefonicos malditos a los que nadie deberia llamar, que crees?

Responder a K!R@ Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*